Porque nos adaptamos a la nueva ciudad

En los últimos años las ciudades han experimentado la llamada “humanización de las ciudades”, un giro en la forma de urbanizar y concebir los espacios en favor de sus habitantes. Es el camino hacia una ciudad doméstica donde se replantean las fronteras entre los espacios privados y públicos, una ciudad pensada también para el ocio donde sus habitantes se integrarán en ella como extensión de su propio hogar.

Porque somos más responsables

Cada vez somos más conscientes de la incidencia que tienen nuestros hábitos sobre el entorno que nos rodea. Una actitud colectiva renovada, comprometida que demanda mejoras continuas, más iniciativas y medios que faciliten e identifiquen los esfuerzos que se van haciendo, productos que nos motiven, faciliten y abanderen el reto mediambiental.

Hacia una sociedad consciente y responsable

Existe un nuevo perfil de ciudadano. Informado, que demanda mayor transparencia, que actúa y pone de su parte ante el compromiso medioambiental... Un ciudadano que va más allá del simple reciclado para incorporar nuevos hábitos que completan su gesto medioambiental.

El “concepto de las tres R” ampliado:

Reducir: el primer paso para disminuir el impacto sobre nuestro entorno. Que se traduce en evitar elementos de un solo uso como los envases de plástico, aprovechamiento máximo de electrodomésticos y aparatos electrónicos, evitar pérdidas energéticas o de recursos como el agua, utilización del transporte público y medios no contaminantes como la bicicleta..

Reutilizar: alargando la vida útil de algunos objetos mediante un buen cuidado y mantenimiento. Buscando segundas funciones.

Reciclar: la parte más conocida del proceso, que se va potenciando a través de un reciclado más preciso y selectivo.

Recuperar: valorar positivamente y aumentar nuestra predisposición hacia los productos fabricados a partir de materiales reciclados, el papel y el vidrio son dos ejemplos pero hay muchos más: muebles, azulejos, bolsos, neumáticos...

Durabilidad: un concepto en manos de empresas y administraciones que deben centrar los esfuerzos en concebir los productos para que su vida útil sea lo más prolongada posible.

Una actitud colectiva renovada que demanda mejoras continuas, más iniciativas y medios que faciliten e identifiquen los esfuerzos que se van haciendo, productos que nos motiven, faciliten y abanderen el reto mediambiental.